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Contenido:
La rana y los ojos
Mi amigo de la Universidad, Spiess, está con su nieta Hanna, de tres años y medio, cerca de un estanque de nenúfares, y, en efecto hay una rana en la hoja de un nenúfar, hinchando sus carrillos. Único, de una singular belleza, piensa él y dice: “Hanna, mira, allí, la rana sobre la hoja, ¿no es maravillosa?” Hanna mira y mira, pero no la encuentra. Spiess lo intenta otra vez, señalando esta vez con los brazos y dedos: “Allí, al lado de las muchas flores, ¿puedes verla?” Hanna mira y mira…, y al de un rato dice: “Abuelo, ¡sabes, aun soy muy joven y no puedo ver tan lejos: mis ojos primero tienen que crecer!”
Artista del ordenador
Joan, casi 3 años, usa el ordenador grande y produce esta pantalla, mientras que yo trabajo con mi laptop. Yo, estoy muy sorprendido: “Pero Joan, no ha visto nunca esta pantalla! ¿Cómo la hiciste? El, totalmente chulo: “Todo automático!” y continua: “Tú tienes tu ordenador y yo tengo el mío!” Resumen: el puede producir la pantalla, y yo todavía no sé cómo se hace….
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Un regazo ocupado La prima de Erika, como una abuela, sostenía a la pequeña hermana en sus brazos. Su hermano mayor, con sus dos años y tres meses, se llenó de envidia y dijo a la abuela, sin rodeos: “! Pónla a un lado!” La abuela le explico que no era posible. Así, subrayando su deseo, contesto: “! Simplemente tírala!”
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Un día su madre explica la palabra marchitarse: es si una rosa deja pender su flor. Joan, de 2 años y medio, muy convencido de sus conocimientos, dice: “Y el rabo también!”
Joan deja caer su taladradora y la da una patada, aunque cuidadoso. Así su madre la toma y la pone en un armario. Joan, bastante perplejo: “Y como puedo llegar allí ahora?”
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