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Se ha escrito mucho hasta la fecha sobre la enfermedad de Parkinson. ¿Qué sentido tienen entonces seguir ampliando esta información? La respuesta es muy sencilla: Vale la pena si con ello puedo ayudar a otras personas en el mundo.
Por esta razón, he pensado que es importante divulgar mis observaciones generales para que puedan ser de utilidad a otros. Pido disculpas a médicos, profesores, naturópatas, homeópatas y otros especialistas de la medicina por mi exposición, a menudo, “profana”; pero quizás así resulte más fácilmente comprensible.
Me atrevo a publicar esto a sabiendas de que
- Cada “caso” es único. En otras palabras: no existen dos personas idénticas, ni siquiera en lo que se refiere a su “maquinaria química”; es decir, cómo absorbe el cuerpo los medicamentos y cómo actúan estos, por ejemplo.
- Esta “maquinaria química” cambia continuamente, ya sea debido a la ingestión de alimentos, el ejercicio físico o los factores ambientales. Por lo tanto, tomar medicamentos es un experimento que provoca resultados diferentes en distintos momentos.
- Cada persona tiene una filosofía de vida propia.
- Nadie puede “vivir de forma paralela”; es decir, sólo podemos observar cómo vivimos actualmente, pero no cómo viviríamos con, sin o con una medicación diferente.
La experiencia que nos llega de diferentes médicos, diagnósticos y terapias no es nueva, y me gustaría aclararla:
- Cada médico ha completado su formación profesional con unos temas y especialidades determinados, a los que denominaremos A.
- El ejercicio de la profesión aporta nuevas experiencias personales, a las que llamaremos B.
- C estaría constituido por los cursos de formación continua e intercambio de experiencias.
- Un médico trabaja y asesora en base a sus conocimientos A, B y C.
- Puesto que A+B+C es un conjunto de experiencias personales, éstas no pueden ser iguales a las de otros médicos, aunque coincidan en muchos aspectos.
- Por consiguiente, es natural que las diferentes experiencias ofrezcan también juicios diferentes.
No debemos olvidar que cada uno es responsable de su cuerpo y del tratamiento que éste recibe. Nadie puede quitarnos esta responsabilidad.
En las páginas siguientes describo los descubrimientos, las estrategias y las observaciones actuales y realizadas hasta la fecha.
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